Hay fincas que impresionan por su tamaño. Otras destacan por su ubicación o por el valor de sus construcciones. Sin embargo, las propiedades que realmente permanecen en la memoria suelen tener algo en común: pequeños rincones llenos de personalidad. No siempre son los grandes salones o las amplias parcelas lo que enamora. A menudo es un patio cubierto de buganvillas, una antigua alberca transformada...

